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wasabi-candy
Alumno


Sexo:  Registrado: 28 May 2008
Mensajes: 22
Ubicación: #186 fleet street
Estado: Offline
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Publicado: Sat Jun 14, 2008 11:15 pm Título del mensaje: "Inepto, como tu padre." [dracoxharry, harryxsnape |
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hola
escribí esto el verano pasado, lo publiqué en foros dz pero pocos lo leyeron. mi estilo es algo pobre xD bueno no muy bueno, pero espero que les guste, se lo enseñe a un amigo que no le gusta el yaoi y... le gustó!(o lo dijo para no molestarme o.O)
acepto sugerencias constructivas y destructivas, ambas me sirven mucho, no lo he revisado... pero xD supongo está bien. acerca del título... quizá suena más de lo que es... o lo continúe en un futuro. de cualquier forma: que lo disfruten!
[spoiler]
Inepto, como tu padre.
Hoy es un día ajetreado, los pasillos vacíos e inversamente la biblioteca llena lo demuestra. Pronto llegarán los exámenes, la preocupación flota como un vapor contagioso.
Para Harry no pudo haber menos. Ésta ocasión debe pociones. Otra vez. Esa maldita materia, si tan sólo cambiaran al profesor, le hace la vida imposible y todo "por que eres tan inepto como tu padre".
“¿pero qué demonios tiene ese tipo, por qué tanto odio hacia mi padre?" dice para sí, dándose otra razón más para odiarlo cuando los trozos de sus ensayos sobrevolaban como blancas palomillas desprendidas de garras frente al resto de la clase. No podía seguir así, tenía que aprender a soportarlo, o terminaría en Azkaban por homicidio.
La única solución, quizá la más fácil y agradable, sería que Hermione le ayudase a pasar el parcial, o sólo el TIMO. En el vestíbulo de Gryffindor, logró contarle la encrucijada por la que pasaba, esperando por un natural y brillante consejo.
- mira harry, no te sientas arrastrado ni nada, para mejorar tu situación necesitas humildad.
- ¡¿humildad?! Cómo crees- dice un poco enojado- darle la batuta al murciélago, ¡nunca!
- hablo en serio, la próxima clase, ve con él y pídele clases extra. En el reglamento dice que un profesor está obligado a brindar ayuda, siempre y cuando el alumno lo pida personalmente. Además no tienes opción.
- ¿no puedes ayudarme tu?- pregunta interrumpiendo esa sarta de tonterías, por poco, alcanza una explicación sobre la moral.
- no. estás muy atrasado, ni yo puedo ayudarte, también debo estudiar.
- gracias por nada- se levanta aturdido, sale rápidamente sin mirar a la chica mientras inaudibles groserías le corrían entre dientes
¿Cómo es posible que se le ocurra semejante idea? Snape no estaría dispuesto a ayudarlo, diga lo que diga el “reglamento”. Un verde idiota se aparece. Mirada orgullosa. Cabellos rubios y fríos. Draco malfoy.
- hey potter, ¿ya te acostaste con tu novio ron? lo dejaste bien ponchado, pero cómo lo dejaste, es una pena, ya que, es sólo un Weasley.
- ¿por qué dices eso, acaso lo temes? ¿Te pone celoso?
- no... jaja, no es eso, no sé si te lo diré- mira a sus amigos, dos chicos robustos que ríen brutalmente sin entender nada- está bien, resulta que estábamos jugando y... lo puedes ver por ti mismo.
- ¿qué le hiciste tú pedazo de mierda, acaso quieres que te lo saque por el hocico?
- jojo potter, ya estás bien apuntado, te aseguro que yo te parto en dos.
- deténganse, ¿dónde creen que están? ya sé que en su casa así llaman a su madre, oh lo siento Potter, tu no tienes. Pero de todas formas si la tuvieras no me extrañaría de donde aprendes tanta variedad lingüística- el tono de voz. La desagradable capacidad en dialéctica. Ahí estaba. Draco sonreía maliciosamente como cuando lograba su cometido en una estúpida fechoría. –Malfoy, quita esa cara. Ve a tus clases y no pierdas tiempo, escuché lo que dijiste y quitaré más puntos si sigues estropeando mi vista, Potter – momentáneamente intentó contener alguna expresión, ¿desprecio, resentimiento? Quizá- no digas nada, le diré a la jefa de tu casa sobre lo sucedido.
-p-pero profesor Snape, ¿no escuchó que éste le hizo algo a ron?
- el chisme no es asunto mío Potter, lárgate de aquí o habrá más represalias.
Tonto maestro y sus represalias. hizo mutis y se dispuso a buscar a ron.
Lo encontró. Con algún extraño encantamiento encima, camina por los pasillos con los pantalones abajo, con la nota "rojo amanecer" escrita en la espalda. Intentó aguantar la risa ante el rojo trasero que combinaba con su característica cabellera pelirroja.
- Ron espera, deja te ayudo- Harry utiliza un hechizo para revertir el efecto.
- esos… verdes... no podía dejar de moverme- dice mientras ponía los pantalones en su lugar - seguramente es una maldición de segunda, cuando pueda me vengaré, sólo debo prepararme.
- prometo que te ayudaré Ron, el problema es que Snape anda por ahí, siempre detrás de su payaso, no sé cómo le haremos para evitarlo, y eso que voy mal en pociones- acomoda sus lentes, como regresando a un estado de razonamiento- aún así, la venganza no se suspenderá.
Juntos caminaron hacia el comedor, pero qué día, justo después del almuerzo tocaba pociones. Seguramente con la discusión, Snape se pondría a fanfarronear como siempre.
- Harry, ven siéntate por acá, tengo buenas noticias- Hermione alzaba entusiasta su mano y la agitaba para ser vista, ambos chicos se sentaron, el lugar estaba un poco solo aún, habían llegado con tiempo extra.- ¿recuerdas de lo que hablamos hace rato?
- si. Una plática no muy conmovedora
- lo sé, por eso decidí ayudarte.
- ¡hay Hermione! gracias, sabía que dentro de tus tareas podrías hacerme un espacio.
- no exactamente - ron los veía confuso, pero notaba con preocupación la cara de desilusión que poco a poco se asomaba en Harry, casi adivinaba lo que sucedería.- le dije a Snape por ti, que necesitabas ayuda. Él me dijo que tu no necesitabas secretaria, muy pedante el tipo, pero al final me dijo que estaba de acuerdo, bueno, eso por que la maestra Mcgonagal venía conmigo, jejeje. Ya lo tienes listo, te quedarás dos horas extra el día de hoy.
- ¡qué demonios te pasa Hermione!- gritaron a coro los dos chicos- seguramente lo molestará y buscará excusas para quitarle puntos- continuó el pelirrojo, Harry casi explota de rabia, pero sabía que ella lo hizo para ayudar. Durante la cena no hablo con ellos, se preparaba para aguantar lo más posible, en un momento sintió una mirada, era Snape, que en cuanto supo que se había percatado cambió de posición y se puso a hablar con otro maestro.
- Eso es todo por hoy alumnos, agradezcan que tengo confianza en sus manos destructoras. Laven sus calderos y déjenos en su lugar secando, Harry, no te vallas, necesito hablar contigo.
Esperó a que se fueran todos, no quería escuchar burlas o algo parecido, sus compañeros comprendieron su preocupación y no le dijeron nada, ron quiso decirle "suerte con el ogro" pero finalmente no quiso ponerse en riesgo. La sala quedó sola en poco tiempo, Snape se veía tan consternado como harry, lo hizo pasar a una sala contigua, donde había un pupitre y otro escritorio, parecía ser que el único fin de ese lugar era enseñar a harry, estaba iluminado por velas mágicas opacadas por la luz que al filtrarse empapaba el cuarto de verde. No se podían percibir los colores correctamente. Snape cerró la puerta, un extraño aparato reposaba en el dintel.
- Entonces Potter- continuó tras un suspiro- tal vez ya lo sepas, tendrás clases extra de pociones.
- si - contestó harry de forma cortante, luego recordó la "humildad" que su amiga le recomendó, dudó un momento si era necesaria, luego se arrepintió, pero snape parecía no percatarse.
- no es todo, Dumbledore me pidió que te enseñara a repeler algunos ataques, desde la visión que tuviste hace poco, no sabíamos cómo instruirte en esto, ya que, tus compañeros sospecharían y se sentirían menospreciados (y Umbridge que no quiere enseñarles a defenderse, tendría un infarto).
- no entiendo… necesito ayuda con pociones...-es momento- creo que si. Necesito su ayuda. maestro...
- ya negociaremos eso más tarde, ahora continuemos. El señor tenebroso solía divertirse con las débiles mentes de sus víctimas, disfrutaba entrar en ellas, verlas y hacerlas ver cosas que no desearan. En tu caso, podría manipularte. Si fuera por mí, no escatimaría fuerzas en ti, de todas formas caerías.
- yo no soy tan débil.
- eres un inepto como tu padre.
- ¡no lo insulte!
- ¿ves? Créeme que yo como tú no estoy por gusto aquí, me estoy portando amable, lo hago por Dumbledore.- Snape hizo un movimiento rápido, agitó su varita a la vez que dictaba unas palabras desconocidas para Harry.
Un flujo de imágenes pasaba furiosamente, unas que no quería recordar, otras que sí, sentía que su cabeza se quebraría, se detuvo.
- eso, es lo que debes aprender a repeler, debes dejar de usar tu mente. no pensar, haz que tu energía se concentre en otra parte.
repitió el hechizo, harry se enfurecía por que, cuando su maestro veía recuerdos valiosos para él, se burlaba más que nunca, ahora era algo más íntimo, no como en clase, ahí podía ignorarlo, pero en ésta situación, sus ofensas recaían directamente en su cabeza.
- ¡detente!
- te dije que eras débil, Potter-Snape lanzó de nuevo el hechizo, harry vio una faceta de placer en él, y contraatacó para revertirlo.
Dio en el blanco. Una ráfaga de recuerdos extraños llegaron a la vista de harry, podía incluso sentirlos.
Un joven de cabellos negros, contrastantes con su blanca cara, descansaba a la sombra de un árbol, leía sobre alquimia, la pasión con que el chico hojeaba aquél libro. Maldecir pociones, qué maravillas podría lograr.
Llegó un crecido Harry, sólo que, tenía la misma risa maliciosa de Draco. Lanzó un encantamiento. Ese hombre, era su padre, paralizado quedó. Snape se safó sin mucho esfuerzo, no parecía muy afectado, sí molesto. Niño malagradecido.
- se supone que te estoy ayudando imbécil. por mí te dejaría salir y no hacer nada, pues no me importa en lo más mínimo tu desempeño y menos tu seguridad- no paraba de ver el objeto cerca de la puerta- lo hago por dumbledore- repetía para sí. Después maldijo a Umbridge, harry estupefacto viró la cabeza en dirección a lo que snape observaba, en cuanto éste supo que ambos veían lo mismo exclamó como diciendo para él, pero con la intención de que harry escuchara- ella lo puso ahí, a ese contador de personas, no podremos salir de aquí hasta que el tiempo establecido haya transcurrido.
En cuanto el maestro entendiese que su alumno comprendía, continuó con el extraño regaño (no era su estilo).
- así que, potter, por ahora no tengo ni el más mínimo deseo de ayudarte, pero no puedo sacarte de aquí, cuando termine el tiempo, avisaré a la jefa inquisidora, hasta donde tengo entendido, sus métodos son muy agradados por ti - harry se levantó, recordando lo que su amiga le había dicho. acercóse a su maestro, e hizo una reverencia duradera, mientras pedía su perdón, él no lo hacía temiendo que tuviera que empuñar de nueva esa horrible pluma para repetir frases, no sabía exactamente por qué, pero el ver la inimitable sonrisa de Malfoy en cara de su padre, era algo que le impulsaba, otra parte de él, no tenía la más remota idea de por qué rebajarse tanto. Snape quedó impresionado, pero su posición era francamente inquebrantable.
- agradezco tu muestra de humildad, ya que no parece producto de hipocresía, pero, no me harás cambiar de opinión- serenamente fue a su escritorio, se sentó en la vieja y pesada silla, abrió un cajón y se puso a leer, habrían pasado unos diez minutos, harry no se movía, snape alzó los ojos y miró al chico sobre el libro, apartando la mirada de éste y al regresar a su lectura exclamó:
- ya puedes sentarte Potter, no hagas ruido, cuando llegue la hora puedes irte sin mas, sólo no olvides tu próxima clase extra, la próxima semana.
Harry alivianado regresó suavemente a su inicial posición. Algo raro hubo en la reacción de snape ante ese acto, también en él, harry empezó a desconocerse a él y a su maestro. Era confuso, no sabía qué pensar.
¿Habría acrecentado el orgullo de snape, dándole razones para sentir que se vengaba de su padre, al tener controlado a su hijo? pero era su maestro, era normal que defendiera su superioridad. Pronto otras ideas se formaron en él, ideas que nunca antes había formulado, o no se atrevía.
- ¿por qué… siempre dice que mi padre fue inepto…?- es mejor hacer la plática, algo controvertida, pero eran cosas que deseaba saber.
- por que eso era. Supuse que eras capaz de deducirlo, ahora que te doy más oportunidad me haces saber que me equivoco contigo.
- creo que a usted le gusta molestar.
- buen análisis, pero no te arreglas.
- maestro… no quiero pelearme más con usted, sé que es estricto, pero no quiero que haya cosas personales. Dígame por favor, por qué no quiso a mi padre.
- no soy homosexual, Potter- sonrió con complicidad con él mismo. Harry vio ardido.
- no. Me refiero, a por qué…
- ¿por qué no me agradaba, o por qué no me agradas?
- no sea elitista, maestro, ¿me trata mal por que no le agrado? Eso es muy simple.
- no atacas mi orgullo, Potter. Te lo diré, lo que pasa es que tú me recuerdas a tu padre y él no me agradaba.
- entonces tengo razón una vez más acerca de su simpleza.
- y tú eres justo como él, un pavo real (dícese del egocéntrico)-
- ¿entonces me culpa por mi padre?
- ¿qué no se nota que quiero leer? Ya, falta poco para que te puedas largar. Déjame leer.
Era feliz que recordaran a su padre, por que era su única familia, saber que hubo algo detrás de él, que no estaba solo, era algo feliz. pero poco a poco, al ver a los adultos hablar de su padre siempre que lograba algo, ver a "su padre" sobre de él, no verlo a él, hacía sentirse ignorado, que su fama era "prestada". Cada vez que proponía algo a un maestro o buscaba al mismo dumbledore, sólo era ignorado. ¿Se acercaban a él sólo cuando convenía, y utilizaban su parecido con su padre como pretexto? qué cosas tan horribles pensó, seguramente snape hizo que lo pensara, sí, es lo mas seguro. Pero, por más que intentaba echarle la culpa a snape, más preguntas relacionadas salían a su cabeza.
¿Dónde estaba él entonces, qué era de él? la pregunta giraba en su cabeza dando vueltas más fuertes cada vez. Estaba más distraído de lo normal. snape no lo notó, por que harry siempre causaba estragos en su clase –Harry si se creía que el maestro se la traía totalmente en su contra- a pesar de todo continuó con sus burlas, pero no fuera de lo normal, por lo que tenía oportunidad de ocuparse en sus problemas internos. Sus amigos rápidamente preguntaron. Con dificultades les comentó sus ideas y Hermione, tan suspicaz le tranquilizó. "nosotros, tus amigos, nunca hemos visto a tu padre, ni siquiera hemos escuchado de sus logros, y si lo hemos hecho no los hemos apreciado, como jóvenes desinteresados que somos. Nosotros, sólo te vemos a ti, vemos a un gran mago, si no fuera por ti, ¿donde estaría el ejército de dumbledore?". Se mantuvo tranquilo al respecto por el resto de la semana, llegó a estar un poco inquieto por la duda, cómo es posible que llegase a semejante conclusión, no encontraba alguna razón que lo hubiera obligado a pensar ello.
Finalmente entendió que la noche de clase extra inconcientemente comenzó a defender a snape, ¿sería por ver sus recuerdos? ¿Por qué dejó de ver al verdadero snape, al que veía todos los días, pues es en la cotidianidad donde se esconden las mayores verdades? ¿O acaso, nunca lo habría visto?
Era sabido, que snape una vez fue mortífago, por lo que defenderlo y creer que en verdad no era tan malo y que existían razones por lo que él "necesitaba" comportarse así, era una tontería, snape era malo y se acabó. Puede que esa noche vio a snape de otra forma, no sólo por entrar en su mente. No sabía qué era.
Pronto se descubrió pensando mucho en el asunto. No debería darle mucha importancia. No, no, no. había cosas más importantes, como preparar a sus amigos contra Voldemort, las reuniones del ejército de dumbledore tenían que ser más intensivas, ya era invierno. Se llevaría a cabo la última reunión del ED posiblemente la última, o por el momento, estaba seguro que se suspenderían, el grupo de alumnos inquisidores estaban al acecho. Tendría que alivianarse un poco el ambiente.
Casi olvidaba que debía quedarse más tiempo con snape ese día, no fue mucha su sorpresa cuando su maestro le preguntó si era así, ya que el chico guardaba sus cosas. Rió dentro de él "creí que querías que me fuera". Él pareció leerlo en su mente, sin utilizar Legeremancia, se mantuvo inmutable hasta que el salón estuviese solitario, excepto por potter. Caminaron juntos hacia la sala contigua, una mazmorra en la que la luz que se filtraba teñía los muebles de azul verdoso. Hasta ahora notaba el curioso efecto, aunque antes ya había estado ahí. No estaba tan resentido con snape, o al menos no creía que el maestro quisiera matarle o algo. Las clases de Oclumancia eran difíciles, dolorosas, como cuando te dicen que eres innecesario o que todo en lo que crees es una cándida ilusión. No había duda de que eran cómodas, ya conocía los puntos de Snape. El orgullo le enfurecía. Que injusticia. Él es el orgulloso, parece un perro Alfa, si hay alguien que lo moleste se pone al tiro. Al menos lo comprende, así sabrá como mantener acuerdo con él, y así obtener lo que quiere.
- y los demás perros no se oponen por que saben que es por el bien del grupo… no me agrada que me compares de esa forma tan burda- legeremancia… pfff. Estupendo.
- no se lo dije. Pero acéptelo, usted es un orgulloso.
- no me vengas a observar, continuemos la práctica.
- consideraré eso un sí- agachó la cabeza y sobre sus lentes fue más allá de los cabellos que colgaban en la frente de snape, éste se sonrojó al encontrarse con el verde retante. Miró dentro de sí, calló y continuó explicando teoría sobre oclumancia.
Faltaban 10 minutos para que la puerta los liberase, Harry aprovechó en un espacio para pedir ayuda con pociones. El maestro, terminó en su escritorio, tomando nuevamente, aquél libro que leía todo el tiempo, miró con duda, ¿sería bueno revelarle la obvia razón por la que él siempre reprobaba? Acabaría con la diversión. Pero esos ojos verdosos imploraban, algo sutil servirá, confiar en que Potter supiera moverse correctamente dentro del terreno de la conjetura, era divertido también.
- soy un orgulloso y eso es algo que se nota en la forma que tengo de evaluar- continuó sin apartar la cara del viejo libro- pero en un TIMO, es el talento el que vale sobre todo.
- ¿aún está enojado por que puse en la línea de profesor de la materia “el grasoso” en el examen de teoría del parcial anterior? eso fue por error, estaba distraído, después lo cambiaría, pero se me acabó el tiempo y se me olvidó.
- no me había dado cuenta de eso… - se mordió el labio de risa, pero después volvió a un estado serio- tantas clases de oclumancia y manejo de nuestra debilidad para nada. Creí que habías entendido a saber qué información y cuál no se puede soltar, creí que ya habías aprendido a mantener la boca cerrada. ¿De dónde viene tanta confianza, potter? Recuerda que soy tu profesor.
Quedó en silencio. Estaba cómodo, algo en él le decía que estar ahí, era como estar con un amigo, con el que te llevas algo pesado, como una analogía de sirius y remus, de cuando ellos bromeaban, sacudió la cabeza. Él estaba con un maestro estricto y raro. Olvidó el propósito original de sacudir la cabeza, ahora se tambaleaba de lado a lado, imaginando que su cerebro golpeaba en las paredes craneales. Rió solo. Snape le miró extrañado.
- no te esfuerces, por mas que lo intentes, no sentirás nada de masa ahí dentro.
- no me lea la mente.
- no lo hice. Es que… Me pareció que hacías eso.
- ¿por qué? No es algo usual.
- es que… Cuando era chico, llegué a hacer eso. Diría que es una etapa. No me veas así Potter. No, no te rías.
Pasó un rato más, Snape regresó a su lectura, por tiempos asomaba hacia Harry. Continuaba el silencio.
Un golpecito metálico anunció que la puerta se abría, el alumno se levantó y el maestro esperó a que se fuera, en el umbral de la puerta, le dijo.
- y 20 puntos menos a Gryffindor. Me la debes.
- no se enoje, no es verdad, no está tan grasoso.
- 20 puntos menos a Gryffindor, ya llevas 40…
- todavía que lo defiendo. Qué bueno que no ha dicho nada acerca de la confianza, ya me largo- salio a zancadas, mientras Snape comenzaba a articular otro “20 puntos menos…” que dejó sin oficializar.
El paso alegre y sin tropiezo, parecía una inocencia o estado de felicidad. El pasillo estaba solo, aunque ya habían terminado los parciales, todos preferían pasarla en los vestíbulos. Hacía demasiado frío como para andar por ahí. Snape le había dicho, prácticamente, que no era malo en pociones, sino que era un latoso, eso significaba que el TIMO que realizaría estaría lo suficientemente bien. Y tomando en cuenta que las evaluaciones internas no eran tan importantes como los TIMOS, estaba bastante bien, sólo faltaría estudiar correctamente los parciales siguientes, acabando navidad. Para ser auror, no afectaría mucho que tuviera notas de mala conducta, todos los alumnos son inquietos, lo que importaba era que tuviera el talento necesario. Sintió un rayo hormigueante por la espalda, estaba petrificado, Cayó al suelo. Fue un encantamiento lanzado tan fuertemente, posiblemente muy deseado, ya que ni hablar podía. Lo hicieron levitar, no pudo identificar al secuestrador. La capa invisible cayó de su bolsillo, y al captar eso, lo cubrieron con ella. Reconoció los pasillos, se encontraban cerca de la sala de los menesteres. Se acercaban a la pared en donde la puerta se ocultaba.
- quiero ir a un lugar en donde las palabras sean sólo nuestras.
Menudo pedido tan rebuscado, diría que era de Ernie. Pero esa voz, con aire orgulloso y un poco infantil. Draco Malfoy. Un dejo de melancolía distorsionaba su tono. ¿Qué querría ahora?
La sala se abrió. La metamorfosis pedida dio lugar a un cuarto amplio, extrañamente no había eco en ella. Y sólo se escuchaba si se encontraba cerca, los pasos, parecían susurros. La petrificación terminó, pero antes de que pudiese hacer cualquier cosa al respecto, fue atado con el hechizo de cuerdas invisibles. Lo sentó en una fuerte silla de salón, cojines rojos y madera de caoba, tampoco podía hablar. Posiblemente una variación del mismo hechizo que le había lanzado. La capa se deslizó dejándolo al descubierto.
Una situación muy extraña, incluso impredecible. Draco no se mofaba, él parecía triste, decepcionado. En cuanto sus ojos se encontraron, el monólogo comenzó.
- ¿qué potter? ¿Crees que no me doy cuenta? Las continuas “detenciones” sin razón alguna, él no hace más que mimarte con la mirada ya casi no te molesta. ¿Crees que no sé que ustedes hacen más cosas que pasar una detención? ¡No seas tonto Potter, No te Hagas!- le dio la espalda, retuvo en él, más inesperadas aún, Lagrimas. Aunque después de ese comentario, perdían un poco de esa característica. Volteó nuevamente hacia el chico de lentes, y embelesado con el verdor de sus ojos, fue atraído como una mosca a una lámpara, estaba muy cerca, muy cerca, la respiración agitada y trémula acariciaba la piel de harry. Esto lo puso muy nervioso, ¿qué es lo que pasaba? No, sin duda Draco no era gay, pero al ver esto, pensar en eso era difícil. El momento llegó a un nivel más complicado cuando, aunque él hacía todos los intentos para aparentar indiferencia, igualmente era atraído a esos labios juveniles. Se mantuvo. Cerró los ojos. ¿Qué clase de broma pesada era ésa? Era una trampa. Esperó a que todo acabara, que apareciera Ron, o quien fuera, que riera a su lado “confío en ti, por más que lo intentara no puedo ni insinuar que estás en el clóset”. Nada sucedió. Miró con miedo al frente, se encontró con el grisáceo suplicar de unos húmedos orbes desentendidos. Amarrado temblaba también. El temor subía a sus sienes, pero ahora él también suplicaba, sus labios también suplicaban. Los abrió a medias, él no tenía un hechizo simple que le incapacitara el habla. ¿Sería el ambiente de esa misteriosa sala, sólo las palabras que eran nuestras, él tenía palabras propias para eso? Al fin pudo articular frases, entendió el manejo de esa sala o entendió a Draco.
- no llores.
No pudo comentar más. Draco, que había bajado la vista dejó correr líquido salado por las mejillas.
- ¿es que no entiendes que él te hará daño?- durante el tiempo en el que Harry había convivido con Draco, creyó que lo único que él quería era su perdición, de “ese traidor a la sangre”, ahora que lo pensaba con más detenimiento, ¿sería que desde siempre él quiso acercársele, pero el nerviosismo que tenía era siempre ocultado bajo una falsa arrogancia, incluso la presión familiar del apoyo a “la sangre pura” podría tener lugar?
“él te hará daño”.
Todos los hechizos se anularon. La sala misteriosa era más misteriosa aún. Ahora se sentía impulsado, era él mismo. Abrazó a Draco, compadecido. Draco lo besó. Se separaron. Harry estaba más asustado aún. No quería llegar tan lejos, miró su pie izquierdo, cualquier contacto visual sería catastrófico. Su boca deseaba continuar, era como cuando se había encontrado con Cho en una de las reuniones, pero esa vez no tenía vergüenza. ¿Qué era de él ahora? No le gustaba Draco. No le gustaban los Hombres. Sus brazos decían otra cosa. Fue a la puerta, quería salir de ahí lo más pronto posible, Draco siguió sus pasos arrastrando la famélica mirada. Se acercó. Harry alzó la mano, evitando que le tocara la espalda, acarició parte de la pálida silueta que formaba la cara de Draco. Apretó los ojos sin cerrarlos. Jaló su mano a su habitual lugar, a su costado, la puerta abrió. Se cubrió nuevamente con la capa. Draco quedó solo con las gotas tibias a sus pies.
Una vez fuera de ese lugar y pasados unos días, Harry regresaba a la normalidad. Ya no sentía conmoción por Draco. Se desconocía así mismo, más que nunca. Como hombre, como Harry. Sabía que hubo algo raro en esa sala, que algo lo controlaba, como un filtro de amor. Tenía que preguntar o investigar, nunca mencionar que una vez estuvo ahí. Era magnífico que salían ya de vacaciones, tendría la oportunidad de preguntar a Hermione en la casa Black.
La señora Weasley, con sus mejillas rosadas apretujó a Harry, éste chico había salvado a su esposo. Si Ronald no lo hubiera conocido, ¿dónde estarían ahora? Esos comentarios, a pesar de ser tan sinceros, sabía harry que afectaban a su amigo, y se lo mostraba bajando la cabeza como rechazando un poco. Ron agradecía. Fue una cena de navidad muy tranquila, las paredes mugrosas de la casa Black le eran tan familiares y cálidas como las de la madriguera, el hecho de que su padrino los acompañara era algo que hacía a la casa brillar. Los mullidos suéteres de algodón que tejía con tanto amor la mamá de ron eran la parte cursi de la ocasión, que si faltaba, no sería lo mismo. La discusión comenzó cuando Sirius llegó. La señora Weasley se enojaba cuando éste hacía un comentario serio, no quería que metieran a Harry en las cuestiones de La Orden del fénix, era muy pequeño. Silencio acompañado por una cantata de cubiertos tintineantes.
Al fin llegó la cena a punto de ser abandonada. Fue a la sala de estar para charlar con Sirius, tantas cosas qué comentar, esperó tanto tiempo para pedir ayuda, dar salida a sus preocupaciones, aunque dijera todo tal cual. Comentó lo que sintió acerca de su padre. No nombró a Snape, como enemigos que fueron, ya se esperaba una respuesta inútil si lo mencionaba. Él le dijo que su padre fue grande, y que era de esperarse que su hijo también lo fuera y que hasta superarlo sería posible, le dijo algo parecido a lo que le dijeron sus amigos y otros comentarios que parecían no estar relacionados, pero vaya que servían.
-Es normal que a veces los adultos no confíen en nosotros, por que temen hacernos daño, ellos ya tienen toda una vida de experiencia, ya saben qué tan rencoroso es éste juego. Ellos aceptan cuánto vales, pero sólo se preocupan. (No en caso del tío Vernon, él te trataba así por solidaridad a la envidia de la tía petunia, su esposa).
Las personas son muy complicadas, a veces ni yo sé quién soy, me sorprendo yo solo. Tengo que ir corriendo frente al espejo para saber que aún estoy ahí, que sí soy yo. Reconocerme y aceptar lo bueno o malo. A fin de cuentas, es mío. No podemos ser sólo blanco o negro, sería muy fácil.
Harry agradeció mucho a su padrino, se alegraba de que estuviera ahí, aunque como él decía, no podía decir exactamente de qué estaba hecho, era lo que ya había lo que agradecía. El incidente con Draco le parecía… extraño. Nunca pensó que haría algo así, actualmente, en éste preciso momento, no haría más que patearle las bolas, aunque estuviese llorando frente a él.
La señora Weasley hizo a todos los hermanos pelirrojos limpiar antes de salir, maldito Kreacher, ¿no podía él hacerlo solo? Tonto elfo enojado. Harry y Hermione se quedaron juntos, sacudiendo los suelos de la sala en donde la Orden se reunía, en un movimiento casi involuntario, “sin querer queriendo” Harry le esparció polvo el los ojos a ron. Pobrecillo. Intentó limpiarle los ojos con la varita, pero Hermione se interpuso, al tiempo que la señora Weasley aparecía. “no puedes usar magia para limpiarle los ojos, si lo lograras, sería muy doloroso, además de que le explotarías los ojos oculares” ron chilló de temor, la señora Weasley lo llevó al baño a lavarle los ojos de forma manual. Harry quedó limpiando junto con Hermione. Una oportunidad excepcional. Podría preguntarle cosas sin que Ron imaginara o se entrometiera. Eso le daba miedo.
- m… ¿sabes?... quería preguntarte… sobre… algo de Hogwarts.
- deberías leer tus libros sobre la historia de Hogwats, Harry.
- es que. Creo que “eso” no aparece ahí- Hermione le miró bien enfocada, esperando el reto- haz escuchado sobre la “sala de las palabras nuestras”
- ah. Es parte de la sala de los menesteres… ¿para qué la quieres? es muy popular entre los enamorados, pero es más peligrosa de lo que parece.
- ehhm…- ¿enamorados? ¿Desde cuándo planeó Draco el secuestro?- ah es que… Cho me llevó, y no sé de qué trata - el titubeo producido por la mentira funcionó como el de un chico en terrenos nuevos de conquista- sentí como si me hubieran dado filtro de amor.
- esa sala es muy misteriosa, hace que los deseos o pensamientos más escondidos en nuestro subconsciente salgan fácilmente, incluso puede que no supieras que serías capaz de hacer algo, o de saber algo. Incluso son deseos que aparecen en el momento, creados e invocados en la misma sala. Antes se utilizó para interrogar sin necesidad de Veritaserum (poción para decir la verdad) pero como no se puede decir mas lo que realmente quieres, se podía revelar cosas al enemigo sin quererlo, eso sí, es efectiva cuando sabes manejarte. Pero créeme. Nadie, nunca, ha podido dominar ese lugar, por eso se suspendió su uso. Diría yo que tuvieras cuidado, aun cuando se trate de cuestiones románticas. Por el lugar, las cosas pueden salirse de control.
- oh – tragó saliva, hermione parecía alabar en cierta forma la sala, o era por que realmente se trataba de un lugar demasiado extraño, lo mejor era alivianar el ambiente- parece que ya has llevado a varios ahí, jajaja
- ¡Harry! Te estoy ayudando y sales con eso. Eres de lo peor…
Ya tenían que regresar, el expreso de Hogwarts estaba frío y tranquilo. Los tres amigos subieron, mientras la señora Weasley se removía de nostalgia. Sirius se transformó y lo traían con correa para aparentar, tuvo que insistir mucho para que lo dejaran ir, así que tuvo qué acceder a que le llamaran “Poochie”, qué nombre tan usual y cursi, a sirius claro que no le gustaba, era una de las condiciones, que seguramente usaron para molestarlo.
Harry vio en los pasillos a Draco, quien hizo cara de asco y se paso de largo sin, como usualmente haría, decirle “culo rojo”, así acostumbraban los Slytherin llamarle a los Gryffindor. Fue un viaje como cualquier otro, estar con los amigos, el carrito de los dulces. Nada más.
El parcial comenzó, todos estaban relajados por la semana de vacaciones, pero era difícil comenzar a estudiar, “es genial descansar después de hacer nada”, adaptarse en un principio a lo que ya conocían era un poco molesto, pero pasó pronto por la necesidad de apurarse y entregar trabajos y tareas. En pociones fue sorprendido por Snape llamándole “el grasoso” y como él ya sabía que se refería a él, le dejó una detención, diciéndole que era demasiado tonto como para seguir usando el mismo apodo.
- hola… vine por el trabajo. Me encargaron que “cuidara “de usted. Limpiar el lugar no tardará mucho…
- silencio Potter, no estás para bromas, no te hagas el Gángster. 20 puntos menos.
- bueno. Ya. Qué tengo qué hacer.
- primero deja de hablarme como si fuera tu igual.
- creí que no le molestaba, además es más divertido, así me llevo con Flitwik.
- pero se considera falta de respeto.
- no sea aguado profe.
- creí que tú también me odiabas, en primero dijiste que quería matarte, y en los otros años, mejor ni hablemos. ¿Y ahora dices que quieres llevarte bien conmigo? No te entiendo Potter.
- hmmm… no se quede en el pasado, es que, ahora me estoy identificando con usted, y me gustaría llevarme bien, por que me agrada hablar con usted. Pero si no quiere… será mejor que regrese a sus intentos se asesinato.
- yo nunca he tenido intentos de asesinato de adolescentes- hizo una mueca de desaprobación- ahora. Ocúpate en la tarea que te asignaré. Huum…no había pensado en una… veamos…
- ¿pero de personas adultas sí? – Snape, seguía buscando algo en qué distraerlo, quiso repelar, pero harry se adelantó- no puede ser sólo detención, sirve que estudio.
- no sería divertido- vaya que el tipo disfruta su trabajo- Clasificarás las semillas de ese bote. Un alumno de primero las revolvió. Como odio a los niños. Cuidado con las negras, que sueltan un polvo que pica las manos.
- si casi dos terceras partes son negras…- dijo en voz baja. Sin que snape escuchara.
Pasó un buen rato. Harry había terminado. Pero decidió fingir que continuaba, para que no lo pusiera a trabajar en otras cosas. Snape había cambiado de libro. Harry entrecerró los ojos para ver las letras de la portada. No pudo distinguirlas. Snape estaba tan absorto en su lectura que no se dio cuenta que Harry estaba a medio metro.
- literatura Muggle.
- Si ya terminaste. Puedes irte.
- me pregunto de qué trata.
- de lo mismo que muchos otros libros tratan.
- eso no me da una respuesta.
- si te digo de qué trata ,te arruinaré el libro, aunque dudo que tú leas.
- no importa, - pasó atrás del escritorio, a un lado de Snape- no soy muy fanático de la lectura, pero me agrada la Muggle. Además así podré entenderlo mejor.
- no me salgas con esa tontería, Potter, ¿por qué quieres entenderme?
- no es una… bueno… es que… siento que así podría entenderme…a mi mismo…
- tonterías. Nunca encontrarás tú respuesta en alguien más. Te llevarás sus problemas. Nada más. La mente humana es frágil.
Harry se acercó más aún. Estaba a un lado, atrás del escritorio. Snape se levantó para indicarle que ya podía irse. No quería que él se quedara ahí más tiempo.
- habla de las personas como si ellas fueran preguntas.
Harry lo abrazó. Sentía la tela negra y el negro de la tela es sus manos. Snape quiso apartarlo, pero no hizo nada, no pudo moverse, no pudo ser brusco.
- no hagas eso, Potter. Por favor.
- Yo sólo quiero saber que estoy con usted, sólo quiero tener esa certeza.
- yo nunca he estado… con nadie.
- no diga eso. Sólo déjeme saber que estoy con usted.
Snape no sabía qué hacer. Pero sentía cierta ternura por el chico. Así que no dijo más. Esperó a que harry lo dejara. Harry estaba ya en el umbral cuando su maestro le dijo a modo de despedida:
-también… me agrada hablar contigo, sólo me molestas cuando estás de latoso en clase. – dio un pequeño resoplido, poco audible, como reprimiéndose a sí mismo por decir algo tan no acorde con él. Abrió nuevamente el libro y dejó que Harry se fuera.
Harry anduvo feliz, pensó en lo que pasó en las mazmorras, lo relacionó un poco con Draco, pero pensó que no tendría sentido. Él haría algo así con Dumbledore, sólo que como ya había demasiada confianza no se habría sentido tan raro. Siguió feliz. Visitó a Hagrid, resultó que el guardabosques ahora traía un medio hermano, un gigante de las
Montañas llamado Grawmp. Qué sorpresa que tenga un nombre pronunciable. Fue aterrador cómo cargó a Hermione y más aún la actitud de ella, aunque de una u otra forma, logró bajarse sin hacerse daño alguno. El régimen de la profesora Umbridge era cada vez más insoportable. Había ya tantas reglas colgadas cerca de la dirección que los alumnos pasaban con cuidado por temor a que un marco le partiera la cabeza al caer.
La reunión del ED se llevaría a cabo, el grupo de inquisidores era tan idiota que no podían ni imaginarse dónde. Draco no había dicho nada, seguramente sabía que ellos entrenaban dentro de la sala de menesteres, sabía al menos dónde estaba y cómo abrirla, no se atrevía a decir, no por solidaridad, por eso nunca, parecía que él tampoco estaba muy conforme con el encuentro que hubo con Harry. Ya era la mitad de la reunión, todos estaban muy relajados, escucharon un crujido ensordecedor, a primera instancia creyeron que era algún hechizo desparramado, pero cuando escucharon los gritos de otros que se enteraban antes, la puerta se abría y detrás de ella estaba Umbridge.
Encontraron la lista de miembros encabezada por “Ejército de Dumbledore”.
Dumbledore fue destituido por “traicionar” al ministerio de Magia. ¿Qué más querrían los alumnos? Sucedido por la profesora Umbridge. Harry se tranquilizó al saber que fue una integrante del ED quien los delató y no Draco. Pero de Draco esperaba eso y más. ¿Haber tenido ese encuentro en la sala de los menesteres con Draco le había removido la cabeza a él (y a Draco)? Se preocupó por ese alivio repentino. Por Draco. No quería irse por “ese lado”. Algún día, él querría tener hijos, una esposa, y una casa como la madriguera. No ir a jugar con… jugar. Si aceptaba esa idea, aceptaba ser así. No tomar más en cuenta el tema será lo mejor, tendrá que olvidarlo para siempre. No podía ir a hablar con Dumbledore. Y aunque aún estuviese ahí, con qué cara iría a pedirle ayuda después de haberlo puesto en semejante situación. Sirius no era una opción, todas las vías de comunicación estaban siendo vigiladas por el ministerio de magia y Umbridge estaba muy cerca. Ni pensar en snape, sería una locura, con trabajos se está llevando mejor con él, si le dice esas cosas se va a asustar y nunca más podría hablar con él, hasta miedo tendría de darle una detención. Eran ya varias presiones. Por su culpa Dumbledore se fue. Se fue. Se echó encima toda la responsabilidad, Harry quería explotar, desaparecer, que él no hubiera causado nada, que él nunca se hubiera encontrado con Draco.
Harry decidió hablar con Snape, al menos de Dumbledore, aunque fuera durante la clase de oclumancia, de todas formas ya se sentía competente en la materia.
Terminó la clase de pociones, que debía dar paso a la de Oclumancia. Harry no se movió de su asiento. Snape alzó la mirada, dijo parsimoniosamente.
- ¿qué haces, Potter?
- y usted se queja de las preguntas inútiles, qué más, esperando.
- no me hables así. ¿Qué no sabes que ya no te quedarás horas extra? A la directora le pareció que ya no eran necesarias, le dije que esa era mi decisión(como es debido, como profesor) pero sólo me ignoró, al menos quitó el contador de personas, no es obligatorio ya - hizo una expresión relajada, cruzó los brazos.
- ah. Entiendo. ¿Puedo hablar con usted?
- tengo clase- contestó evasivo.
- no es cierto, ¿cómo me daba las clases extra si no tenía tiempo?- se levantó hasta el escritorio, puso las manos sobre y lo miró fijamente. - no me diga, que usted sólo me ha aguantado y que todo lo que había dicho antes era para que no causara más problemas.
- n-no… es eso potter.- al fin, sus miradas se encontraron.- tienes… los ojos de tu madre…
- no me cambie el tema, ¿entonces qué es? ¡Yo sé que pasa, Usted es un hipócrita!- salió con paso firme y turbulento, Snape miró nostálgico, bajó la cara. Tomó su libro, regresó en sí, fingió que no pasaba nada, siguió leyendo.
- nunca fue necesario que esto sucediera, que bueno que ya terminó – murmuró taciturno para sí.
Harry se pasó de largo frente a sus amigos, ellos se asustaron, lo detuvieron, les dijo que había roto con Cho, por que inexplicablemente, unas lágrimas tintineaban al borde de sus ojos, pidió que lo dejaran solo. Nada tenía sentido. No era por Snape, no era por Dumbledore, no era por Draco. Era todo, pero no sabía qué era todo. “tienes los ojos de tu madre” ¿qué significaba eso?, ¿por qué le dolía pensar eso? ¿Snape sólo quería ver sus ojos por que le traían recuerdos? “él te hará daño” ¿tenía razón? ¿Por qué se lo dijo, cómo lo sabía? Draco. Sentía un gran agradecimiento a él, y una repulsión enorme por sí mismo. Estaba confuso, nublado. Le dolía la frente. La cara pesaba. Se desmayó.
- Harry, ¿ya estás bien? Parece que no has comido. Hay los jóvenes de hoy. No se preocupan por su alimentación- Se encontraba recostado en la enfermería, la señora Pomfrey caminaba entre camas exclamando alegremente. Recordaba un sueño aterrador, muy familiar.
-¡sirius!
- tranquilo cariño, fue sólo una pesadilla, no te dejaré ir hasta que comas- le miró mustia.
Harry estaba mareado aún, por supuesto no tenía hambre, acababa de ver a su padrino morir, en la misma situación en la que estaba el señor Weasley, cuando soñó con él y avisó, si no fuera por él, habría muerto. No quería perder a su único pariente y era obvio que si le decía una palabra a Umbridge lo encerraría y mientras, sirius correría peligro. Se atragantó con medio panecillo y sonriente se salió con el pretexto de que tenía examen.
Llamó a los integrantes del ED y escaparon hacia donde él soñó. El ministerio de Magia.
Fue un desastre, una gran cantidad de Mortífagos le esperaban. Uno de ellos mató a Sirius, quien desde un principio no estaba ahí, sino que fue para salvar a Harry. Resbalaron en la trampa de Voldemort, pero no cayeron dentro. Por la falta de planeación, nadie logró nada. Perdieron a su padrino. Mientras Harry estuvo en la enfermería, medio día después de haber estado ahí, Dumbledore había regresado, umbridge al fin había dejado el puesto, el ministerio estaba ahora seguro de lo que sucedía. Nunca hubo difamación ni terrorismo. Hasta que matan a alguien en sus instalaciones. Voldemort había regresado. Después de que algunos amigos y Dumbledore charlaran con él en enfermería, la señora Pomfrey no quería darlo de alta aún, y no podía desvanecerlos, le untaba una pomada no mágica pero muy efectiva, árnica con eucalipto y no sé qué. Harry miraba aburrido el techo. Se paró de la cama de golpe. Por el rudo movimiento le dolió su brazo, tomó el pomito de ungüento y lo metió a su chaqueta. Tenía que hablar con sus amigos o algo, la enfermería le enfermaba. Se le hizo divertido salir sin capa invisible, por que todo estaba muy solo. Iba en medio pasillo cuando alguien lo jaló y lo metió bajo las escaleras, un lugar parcialmente oscuro. Era Draco con cara de enojo.
- no pienses cosas raras Potter. Sólo quiero aclarar.- Harry asintió.- yo nunca tuve la intención de hacer “eso”, sólo quería preguntarte qué hacías con Snape, estaba celoso de ti, pero, después estaba celoso de él. No quiero que algo así te confunda ni a ti ni a mí.
- yo he pensado en ti. Aunque creo que esa aclaración no es muy satisfactoria, ¿verdad?
- aunque diga que no. La verdad es que sí, y odio admitirlo. Todo es culpa de esa estúpida sala.
- ¿tu ya sabías que es famosa entre los enamorados? Sus propiedades podrían habernos dañado. Qué pesadilla.
- es famosa entre los enamorados que tienen problemas, yo sólo quería sacarte la verdad, no es tan fácil hacer a alguien beber una poción. Y no. Las propiedades de esa sala no pueden dañar a nadie, todo es producto del usuario potenciado y hasta deformado, es lo que más me indigesta.
- significa, que esos éramos nosotros. Aun no puedo aceptarlo, pero es verdad, y algún día tendré qué hacerlo.
- ¿estás loco, Potter, cuándo has visto a un par de magos haciendo eso, en público? Tal vez a ti no te dirían nada, tienes mucha fama, pero a mí… Yo tengo cosas importantes qué hacer, mi padre, mi familia estaría muy avergonzada. No me siento listo para empezar a tener la idea de aceptar algo de lo que no estoy seguro.
- no creo que vivir así sea fácil.
- entonces, ¿tú ya aceptaste?
- aún no. Pero entiendo que es algo importante.
- aunque lo hiciera… ¿tú Potter, mi eterno enemigo? Mi orgullo se vería devastado.
- tengo la solución – le lanzó el hechizo de cuerdas invisibles- espero que te guste- lo besó por última vez, al separarse lo arrastró hasta en medio del pasillo, lo dejó momentáneamente ahí, corrió por Ron al comedor, lo trajo.
- ron, recuerdas que te debía una venganza?
- y para qué traes al tonto weasley, ¿qué no puedes solito? – dijo sarcásticamente.- culo rojo.- estaba feliz.
- qué vamos a hacer Harry, no puedo elegir entre tantas que me debe.
- tengo un plan – sacó el pomito de su chaqueta.- es una broma que hacíamos en la escuela de muggles.
- jajaja, no me digas potter, que hasta ahí puedes.
- y hace poco supe qué tan poderosa es. Jejeje- se hincó cerca del rubio y untó de la pomada en sus ojos.- si llega alguien dile que no te intente limpiar los ojos mágicamente, te podrías quedar ciego- ron estaba perplejo, maravillado, Draco empezó a gritar, le ardían como el demonio los ojos.
- Harry, ahí vine alguien, nos piramos! – los dos amigos se fueron corriendo al tiempo que se ponían la capa de invisibilidad.
Eran Crabbe y Goyle, al verlo, instantáneamente alzaron sus varitas. Draco les advirtió, fueron por Snape, que al verlo entendió rápidamente lo que sucedía, lo envió a la enfermería con instrucciones de que lo lavaran manualmente, la pomada no se quita fácilmente, será doloroso, pero no se quedará ciego. Miró con añoranza el pasillo por donde los dos prófugos se escaparon.
- Los Muggles siempre tendrán algo que nosotros no. Buena esa, Potter.- viró hacia las mazmorras, y ahí se quedó.
Historia Original: J.K. Rowling
Fic: Wasabi-Candy
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YaoiHP
Director


Sexo:  Registrado: 26 May 2008
Mensajes: 55
Estado: Offline
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Publicado: Tue Jul 08, 2008 6:21 am Título del mensaje: |
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^O^ Candy! continualo XD solo que pon mas SnapexHarry XD ... si gustas verdad no es obligado ¬¬ mas bien es amenaza o pones mas snarry o mueres XD no te creas sigue el fic es genial X3^ _________________
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wasabi-candy
Alumno


Sexo:  Registrado: 28 May 2008
Mensajes: 22
Ubicación: #186 fleet street
Estado: Offline
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Publicado: Fri Aug 29, 2008 1:08 am Título del mensaje: |
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wow, me alegro de que al menos alguien lo haya leído, me pondré a pensar y escribiré hasta las próximas vacaciones.
tengo pensado una continuación, o una historia yaoi sobre los hijos de la generación de harry potter >w< de esa tengo varias ideas, pero se me ha dificultado mucho. |
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